Es muy cierto que hacernos con un monitor con alta frecuencia de refresco se asocia con una mejora en la nitidez y fluidez del movimiento. Un parámetro bastante lócio: pasar de 60 Hz a 144, 165 o 240 hace que la imagen se vea mucho más fluida. Pero por sí misma, la frecuencia no nos garantiza que desaparezcan esas molestas estelas en la pantalla.
El «smearing», los artefactos en movimiento o las estelas aparecen incluso en monitores recién estrenados, rápidos en su ficha técnica. Pero muchos jugadores se sorprenden al seguir apreciando el ghosting en escenas más oscuras, cuando se desplaza texto o durante los movimientos más bruscos. Y el motivo es bastante sencillo: una cosa es la frecuencia de refresco y otra el tiempo de respuesta.
A menudo pueden parecer una sola característica, pero un monitor puede actualizar muchas veces por segundo su imagen y no completar a tiempo el cambio de color de sus píxeles. Por eso vemos rastros visibles del fotograma anterior. A ello hemos de sumar otro factor importante: el overdrive, que puede ayudar a disminuir el ghosting, pero también empeorarlo.
La alta frecuencia mejora la fluidez, pero no arregla el ghosting
Uno de los errores más comunes de los jugadores es pensar que alta tasa de refresco es sinónimo de eliminación de cualquier problema de una imagen en movimiento. La realidad es que los hercios lo único que nos indican es cuántas veces por segundo se actualiza la pantalla, pero no la rapidez con la que un pixel pasa de un color a otro. Si esa transición no se completa antes de que llegue el siguiente fotograma, veremos una estela o rastro marcado en la pantalla. En otras palabras: ghosting.

Explicado de otra manera, un monitor de 240 Hz puede seguir mostrando estelas si sus tiempos de respuesta reales no acompañan al de refresco. Muchos paneles siguen mostrando transiciones lentas como para arrastrar a los fotogramas anteriores, y lo podemos observar incluso en los modelos de alta frecuencia. Por ello, no debemos mirar solo el número de hercios o el típico «1 ms» que aparece en la ficha. Esto es solo una cifra comercial que no nos dice cómo se comportan las transiciones del panel.
De hecho, influye mucho el tipo de monitor. Sin ir más lejos, en los VA es bastante habitual el fenómeno «black smearing». Una molestia que aparece porque las transiciones de negro a gris oscuro suelen ser mucho más lentas que otras. Un fenómeno que provoca un rastro visible en escenas mayormente oscuras, menús o juegos con mucho contraste. Insistimos: aunque el monitor tenga una frecuencia elevada.
| Tipo de Panel | Tiempo de Respuesta Típico | Problema de Ghosting Principal | Gravedad | Recomendación |
|---|---|---|---|---|
| TN | 1-2 ms | Ghosting general (histórico), mejorado con >200 Hz | Baja-Media | Esports competitivos |
| IPS | 3-5 ms | Ghosting en movimientos rápidos + IPS Glow | Media | Uso mixto, diseño |
| VA | 2-4 ms (GtG), 20-30 ms (negro-gris) | Black smearing en escenas oscuras | Media-Alta | Gaming narrativo, multimedia |
| OLED | <0.1 ms | Prácticamente inexistente | Muy Baja | Mejor opción global |
El overdrive puede ayudarnos… o empeorarlo más aún
La otra gran influencia es el overdrive. Es un ajuste del monitor destinado a acelerar la transición de los píxeles ayudándose de un mayor voltaje. Si está bien configurado, cumple a la perfección con su tarea de reducir el ghosting. Pero el problema es que si es muy pronunciado, o se selecciona en su modo más extremo, aparece el efecto contrario: inverse ghosting. Halos brillantes y rastros extraños que aparecen detrás de objetos en movimiento.

Por lo tanto, el nivel más alto de overdrive no es el mejor. Precisamente, porque es el causante de este inverse ghosting. Por lo que lo más sabio en estos casos sería activar el overdrive al mínimo, e ir calibrándolo suavemente hasta encontrar el punto equilibrado.
