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El Sobreviviente: Una distopía que refleja nuestra realidad

En 1987 se estrenó «The Running Man«, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, una adaptación de la novela homónima escrita por Stephen King. Hoy, casi 40 años despues de su estreno, llega una nueva adaptación de «El Sobreviviente«, dirigida por Edgar Wright y protagonizada por Glen Powell. Gracias a Paramount Pictures México tuvimos la oportunidad de verla antes de su estreno, y aquí te comparto mi opinión.

Introducción

En un futuro distópico no muy lejano al nuestro, conocemos la historia de Ben Richards, un hombre que, tras ser despedido de todos los empleos posibles, enfrenta una profunda crisis económica cuando su hija enferma y necesita medicamentos. Desesperado y sin opciones, acepta participar en un reality show de televisión organizado por la empresa que domina este oscuro futuro.

El programa, llamado «El Sobreviviente«, consiste en que tres participantes deben esconderse en todo el país durante 30 días para evitar ser asesinados. Si logran sobrevivir, ganarán mil millones de “nuevos dólares”.

En esta sociedad dominada por la televisión, toda la población sigue el programa con fervor. La dinámica principal es “Reporta y Gana”, en la que se ofrece una recompensa económica a quienes logren avistar a los concursantes y reportar su ubicación en tiempo real.

¿Podrá Ben sobrevivir los 30 días para salvar a su familia?

Me considero un gran admirador de la filmografía de Edgar Wright, pues lo considero uno de los directores más interesantes de esta década. En este caso, «El Sobreviviente» mantiene su sello característico y logra destacar dentro del género.

A diferencia de la película de 1987, este remake es una adaptación mucho más fiel a la obra original de Stephen King, con muy pocos cambios relevantes. Este detalle se agradece, ya que muchas adaptaciones suelen tomar demasiadas libertades creativas. Aun así, Wright logra equilibrar su estilo personal con la esencia y el mensaje de la novela.

El primer acto funciona muy bien como introducción al mundo distópico donde vive el protagonista, aunque no profundiza del todo en su carácter o en sus motivaciones. Es en el segundo acto donde la historia logra desarrollar mejor su personalidad y nos permite empatizar con él. Pese a ser presentado como “el participante más enojado que ha participado en el programa”, la película no termina de explicar con claridad las razones detrás de su rabia. Sin embargo, se intuye que su frustración proviene de vivir en un sistema injusto que castiga la solidaridad y premia la indiferencia.

El tercer acto, aunque visualmente espectacular, se siente algo apresurado. Si bien los dos primeros actos son sólidos y entretenidos, el clímax no alcanza la fuerza necesaria para cerrar de forma satisfactoria el conflicto principal.

Aun con sus fallas, El Sobreviviente es el tipo de película de acción que se disfruta de forma casual, combinando entretenimiento con una crítica social relevante. Los efectos visuales son sobresalientes, presentando un futuro con estética “cyberpunk” pero apagado y decadente, lo que refuerza la sensación de desesperanza. Las explosiones y peleas están muy bien logradas, con un equilibrio adecuado entre efectos prácticos y CGI.

Glen Powell ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera, mientras que Josh Brolin interpreta a un villano carismático y manipulador, un antagonista que el público de su mundo ama pero tú como espectador logras odiar.

La película retrata un futuro controlado por una corporación omnipresente que manipula a las masas mediante la televisión, editando grabaciones y distorsionando la verdad. Este elemento resulta inquietantemente actual, recordándonos los peligros de la desinformación y los contenidos generados con inteligencia artificial que circulan en nuestros días.

El objetivo de Ben es simple pero poderoso: darle un futuro digno a su familia. No busca riqueza ni poder, solo justicia y libertad. Sin embargo, sus ideales chocan con los intereses del sistema, y para lograr su propósito, debe enfrentarse no solo al juego, sino también a la manipulación mediática que domina a la sociedad y que literalmente lo quiere muerto.

Conclusión

Aunque la novela original fue escrita en 1982, la película logra actualizar su mensaje y adaptarlo a nuestros tiempos. Refleja una sociedad cada vez más insensible, dispuesta a consumir violencia muy extrema disfrazada de entretenimiento, algo que podemos observar fácilmente en los contenidos virales de las redes sociales que cada vez más reflejan lo podría de que está nuestra realidad.

Por eso, El Sobreviviente no solo funciona como una película de acción, sino también como una advertencia sobre hacia dónde podríamos dirigirnos como sociedad si no hacemos un cambio.

El Sobreviviente es una propuesta refrescante dentro del género, visualmente impactante y con un mensaje que invita a la reflexión. Es una cinta que, más allá de su espectáculo, nos recuerda que la línea entre la ficción y nuestra realidad cada vez es más delgada.

Producido y distribuido por Paramount Pictures, la película ya está disponible en países como México y Argentina, mientras que en otros paises su debut está previsto para este 20 de noviembre, siendo algunos de los confirmados Colombia, Chile, Perú y Venezuela.

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