En un escenario tan hasta arriba de franquicias anuales como EA Sports FC (antes FIFA), que las tiene todas, o eFootball, donde apenas dejan espacio para otras apuestas, resulta curioso que alguien se haya atrevido a intentar siquiera hacerse con una pequeña porción del pastel. Es por eso que en medio de todo esto aparece Rematch como una propuesta diferente, que no pretende ser una simulación hiperrealista ni un calco de lo que vemos por televisión los domingos.
En este Rematch el fútbol es una herramienta, una especie de excusa para un espectáculo mayor que tiene como protagonista un balón y dos porterías, pero que más allá de ello, no existen reglas a las que ceñirse. No sabemos cuál será su impacto y su éxito, pero desde luego, de haber un camino para poder plantarle cara a un EA Sports FC 25, hubiera sido este. Y como si de un RPG se tratara, Rematch apuesta por una experiencia más personal, directa y, en muchos sentidos, más lúdica que sus competidores.
Orígenes: el sueño de controlar solo a uno
La idea de controlar a un solo jugador en un campo de fútbol virtual, dentro del mundo de los videojuegos, no es nueva. En una industria donde han dominado títulos donde el usuario tiene que encargarse de controlar a un equipo de 11 jugadores, ha sido siempre una rara avis las ideas que han ido por el camino más realista posible, que es el de dejarnos manejar solo a uno de esos jugadores y desempeñar el papel que nos corresponde dentro del dibujo táctico del equipo.

Uno de los más recordados fue Libero Grande, desarrollado por Namco en 1997 para PlayStation. Aquella maravilla permitía al jugador tomar el control de un único futbolista en el terreno de juego y, aunque la experiencia parecía limitada comparada con los estándares de la época (y actuales), su concepto fue revolucionario: sentir el partido desde dentro, casi en primera persona, como si realmente fuéramos parte de él, siguiendo la posición, pidiendo el balón, presionando y celebrando como una estrella junto al resto de los compañeros.
Rematch hereda directamente esa filosofía, pero la lleva a un terreno un pelín más ambicioso. No se limita a poner la cámara detrás del jugador o a establecer ciertas mecánicas de equipo encorsetadas por una estrategia o una táctica, sino que al final el desarrollo de los partidos dista mucho de ser como lo imaginábamos. Todo dependerá de los otros jugadores que participan manejando a los otros compañeros de equipo: dos, tres o cuatro (3v3, 4v4 y 5v5).

Una fórmula original, pero sin venirnos arriba
El gran acierto de Rematch es, como ya os hemos avanzado, su decisión de no querer competir en el mismo terreno que los demás gigantes. Si en el caso de EA Sports FC lo que se busca es aglutinar obsesivamente todas las licencias oficiales, la fidelidad gráfica y una física de balón realista, en este título más modesto la apuesta es casi por lo contrario: dinamismo, el balón no para (no puede salir del campo nunca), variedad de movimientos para regatear, pasar y disparar y entorno que no pretende simular sino entretener. En ese sentido podríamos llegar a compararlo con lo que en su momento hizo Rocket League: coger la esencia del fútbol y adaptarla a una experiencia online con coches (prácticamente) de choque.

La clave de Rematch no es vivir un partido creíble, con tácticas elaboradas y sesudas, ni cambios de ritmo que van de menos a más momentos de pausa, sino entrar en una espiral de locura constante donde se abren paso los pases rápidos, los disparos certeros y ciertos desafíos durante la partida que acabarás por sentir como si fueran misiones. Como os decíamos antes, el balón es casi una excusa. Lo que importa es marcar y ganar. Punto.
La progresión del jugador: una espiral adictiva
Uno de los grandes reclamos de Rematch es su sistema de progresión. Como buen juego enfocado al mundo online, desde el primer instante el jugador es consciente de que está ahí para ir pasando de nivel, de ir progresando. Cada partido no solo suma los puntos en una clasificación, sino también en un sistema de niveles de nuestro personaje que recuerda al de los RPG, lo que ofrece con el paso de los partidos mejoras en velocidad, precisión en el pase, aguante en un sprint o calidad técnica. A medida que se avanza, se desbloquean animaciones exclusivas, con nuevos estilos y, por supuesto, celebraciones y elementos estéticos que personalizan al jugador en el campo y que son parte de la gracia a la que se quiere agarrar Rematch para acabar siendo como Fortnite (salvando por supuesto las distancias).

Modos de juego y desarrollo de los partidos
Rematch ofrece varios modos y todos giran siempre alrededor del jugador que controlamos. El principal es una especie de carrera profesional donde nos estrenamos dentro de ligas menores y, a base de meter goles y ser decisivos, vamos ascendiendo en el ranking hasta que tocamos con los dedos el cielo. Eso significa, sí o sí, meter la cabeza en lo que el juego entiende como las grandes competiciones internacionales. Aunque no existe una narrativa como tal, se agradece que sepamos en todo momento la razón por la que es importante subir de nivel e ir ganando todos los puntos posibles tras los partidos.

Obviamente, y aquí viene la columna vertebral de Rematch, existe un modo online competitivo donde cada jugador controla a su propio avatar y se enfrentan en partidas de 3v3, 4v4 y 5v5 que no son los 11v11 de toda la vida del fútbol de verdad, pero que tampoco pretende un realismo tan salvaje. Es más, durante los partidos el juego alterna entre momentos de control total, cuando controlamos el balón porque nos ha llegado un pase, y momentos más contemplativos, cuando lo que hay que buscar es posicionarse, cubrir espacios o pedir el pase.
¿Es realmente un buen juego?
Ahora es cuando llega el momento de poner los pies en el suelo porque Rematch es divertido, sí. Es una propuesta original, también. Pero eso no significa necesariamente que sea un gran juego. Por describirlo rápidamente, es como comer pipas. A todos nos gusta, es incluso adictivo, pero no es el mejor manjar del universo. Así se comporta este Rematch, que es eso, un entretenimiento fácil y rápido, que nos gustará más o menos en función del tiempo que le queramos dedicar a la parte online, que es donde se parte el bacalao.

Técnicamente está limitado porque es un juego que emula a Fortnite y se le nota a la legua esa inspiración. Cosa que no está mal, pero mirando el conjunto es obvio que buscan un éxito basado en lo mismo. Aunque aquí el juego completo no es gratis: hay que pagarlo. Las animaciones son sencillas, toscas en ciertos momentos, y hay errores en la detección de colisiones (realmente no existe posibilidad de choque con otros jugadores), y el sistema de físicas está lejos de tener un criterio realista. Es de todo menos fiel.
Y sí, a día de hoy al menos, tampoco ayuda que el matchmaking sea tan irregular, con desequilibrios evidentes entre jugadores de distinto nivel que se acaban juntando en la misma partida, así como con modos que, pese a su potencial, no siempre tienen la cantidad de comunidad necesaria para que funcionen como deberían. Lo mismo con el paso de las semanas se va llenando.

Por otro lado, su apuesta por la monetización a través de cosméticos y mejoras opcionales puede alejar a los jugadores que esperen una experiencia más clásica e igualitaria para todos los jugadores, pero eso, por suerte o por desgracia, lo dictarán los jugadores brindándole su confianza o no. No es un juego pensado para quienes quieren una campaña profunda o simulación realista. Es, en esencia, un pasatiempo que brilla cuando se le toma como tal.
Conclusión: un juego del montón con un enfoque refrescante
Rematch no es revolucionario pero sí refrescante y, si te engancha, adictivo. En una industria donde la mayoría de juegos de fútbol buscan parecerse al deporte de verdad, este por lo menos se atreve a hacer lo contrario: transformar la experiencia en algo distinto, una especie de Street Soccer sin complejos, donde lo importante es ganar, progresar y divertirse. Y esa es, seguramente, su única opción de éxito.

Pero por desgracia, quitando todo eso solo podemos decir que es un juego del montón y que parece más de lo que es, en parte porque se apoya en un fenómeno tan global como es el fútbol. No pasará a la historia, pero puede ganarse un hueco en tu PC o consola si eres de los que buscan algo distinto. Aunque solo sea para echar unos partidos sin pensar demasiado, subir unos niveles y sentirse, aunque sea por unos minutos, la estrella del equipo.
Configuración PC de análisis de Hardzone
- Intel Core Ultra 5 245K
- ASUS Prime Z890-P WiFi
- be quiet! Light Loop 360
- 2x32GB Corsair Dominator Titanium DDR5 6600 MHz
- Corsair Force MP600 1 TB PCIe 4.0
- be quiet! Light Base 600 LX
- be quiet! Power Zone 850W
- ASUS GeForce RTX 4070 Ti SUPER DUAL OC Edition
| Desarrollador | Sloclap |
|---|---|
| Disponible para | PC, PS5 y Xbox Series X|S |
| Editor | Sloclap |
| Fecha de lanzamiento | 19/06/2025 |
| Nombre del juego | Rematch |
| Precio | 24,99US$ |
| Versión analizada | PC |
Lo mejor
- Fútbol sin complejos, a lo loco y completamente online.
- La rapidez de los partidos y la cantidad de cosas que ocurren te enganchan: «un partido más».
- La progresión del jugador es un elemento clave de Rematch, y te invita a seguir echando partidos.
- Controlar a un solo jugador tiene cosas buenas y le da un enfoque distinto a un juego de fútbol.
Lo peor
- Los que busquen un simulador de fútbol no encontrarán aquí el mejor juego.
- Aunque tiene un modo offline, si no te metes de lleno en el online no podrás acceder a todo el potencial del juego.
- Controlar a un solo jugador puede ser una pequeña pesadilla si en el matchmaking te toca un equipo de compañeros «chupones».
